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2 de julio de 2020

La salud del piloto de Germanwings era responsabilidad del Estado

El vuelo 9525 de Germanwings volvió ayer momentáneamente a la actualidad tras 1.925 días, y el responsable de ello ha sido Lars Theissen, juez del Tribunal de Essen. El magistrado desestimó nuevas reclamaciones por daños y perjuicios de ocho personas relacionadas con víctimas de ese vuelo que han seguido adelante en su lucha contra Lufthansa, matriz de […]

El vuelo 9525 de Germanwings volvió ayer momentáneamente a la actualidad tras 1.925 días, y el responsable de ello ha sido Lars Theissen, juez del Tribunal de Essen. El magistrado desestimó nuevas reclamaciones por daños y perjuicios de ocho personas relacionadas con víctimas de ese vuelo que han seguido adelante en su lucha contra Lufthansa, matriz de la compañía que sufrió el accidente el 24 de marzo del 2015 en los Alpes franceses y en el que murieron los 150 ocupantes del vuelo Barcelona-Düsseldorf: 144 pasajeros y seis tripulantes.

Entre los segundos, cuatro auxiliares de vuelo, un comandante y un copiloto o primer oficial de nombre Andreas Lubitz, del que después se supo que fue el responsable de haber estrellado deliberadamente el Airbus contra el Massif des Trois-Évêchés a 700 kilómetros por hora aprovechando que se había quedado unos momentos solo en la cabina de pilotaje. El incremento de la seguridad en los aviones tras los atentados del 11-S, con el refuerzo de las puertas de acceso a las cabinas de vuelo, fueron también un factor determinante para que nadie pudiera entrar de nuevo a controlar un vuelo que implicó el suicidio de un aviador que no quiso morir solo.

El 24 de marzo del 2015, Andreas Lubitz se suicidó matando a todos los ocupantes del vuelo Barcelona-Düsseldorf

En su momento, Lufthansa pagó a los familiares 10.000 euros por víctima del accidente y 25.000 euros más por el dolor y el sufrimiento vividos, aunque no todos los afectados estuvieron de acuerdo con estas cifras y siguieron batallando en diferentes tribunales, tanto en España como en Alemania, por creer insuficientes estas cantidades y también reclamando más información sobre cómo Lubitz había podido alcanzar ese puesto de responsabilidad, cuando se descubrieron varios informes en los que se hablaba de una persona que había pasado por una grave depresión y que tenía tendencias suicidas, como ya se indicó en un juicio en el juzgado mercantil número 10 de Barcelona. En la vista, Orlando Giménez, aviador con 40 años de experiencia y perito judicial, calificó los protocolos de seguridad de Lufthansa para sus pilotos como “laxos, completamente ineficaces y con puntos muy débiles”.

En esta misma línea de defensa en Essen, los familiares de ocho víctimas han ido en contra de Lufthansa como propietaria de Germanwings (la matriz hizo desaparecer definitivamente esta marca el pasado abril en favor de Eurowings) y también han demandado a su filial de formación de pilotos en Arizona, Estados Unidos: Lufthansa Aviation Training, donde Lubitz completó sus estudios y prácticas de piloto comercial, una formación que inició en la misma escuela, aunque en la sede de Bremen, suspendiendo sus vuelos al ser hospitalizado por lo que después se supo que fue un severo episodio de depresión.

La confidencialidad de los médicos ajenos al mundo de la aviación con los que se trató Lubitz impidieron, aparentemente, que los de Lufthansa supieran de sus problemas psicológicos. Así, tras un periodo en el que el aspirante a aviador compatibilizó sus estudios con el trabajo de auxiliar de vuelo, Lubitz ingresó finalmente como primer oficial en Germanwings en junio del 2014, nueve meses antes de provocar el accidente.

Ayer, el juez Theissen desestimó unas demandas que sumaban más de siete millones de euros de indemnización contra la aerolínea y la escuela de vuelo por no considerarlas responsables del examen médico del piloto y apuntó que la responsabilidad era, en todo caso, de la Oficina Federal de Aeronáutica Civil de Alemania. Las reclamaciones no acaban aquí, pues otras familias esperan la decisión sobre las mismas reclamaciones, en este caso en Frankfurt.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200702/482049440130/salud-piloto-germanwings-responsabilidad-estado.html

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