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Germanwings, una tragedia en siete actos que consternó al mundo

A punto de cumplirse un mes del siniestro del avión de Germanwings en los Alpes, repasamos los siete principales puntos de inflexión informativos de una tragedia que ha conmocionado a Europa, donde se ha abierto un intenso debate sobre los límites de la confidencialidad médico-paciente y las medidas de seguridad aérea puestas en marcha tras el 11-S. Un avión […]

A punto de cumplirse un mes del siniestro del avión de Germanwings en los Alpes, repasamos los siete principales puntos de inflexión informativos de una tragedia que ha conmocionado a Europa, donde se ha abierto un intenso debate sobre los límites de la confidencialidad médico-paciente y las medidas de seguridad aérea puestas en marcha tras el 11-S.

Un avión de Germanwings que realizaba el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf con 144 pasajeros y seis tripulantes a bordo se estrella en los Alpes franceses, en un lugar inaccesible por carretera. Según la lista de pasajeros, 45 víctimas tienen apellido español. El accidente resulta, a priori, inexplicable: no se detectó ningún fallo ni se emitió señal de alarma alguna. La compañía alemana, filial de bajo coste de la alemana Lufthansa, explica que a las 10.47 el aparato, un Airbus A320, comenzó a perder altura. Pasó de 9.000 metros a 1.800 metros en nueve minutos. A las 10.53 se tuvo el último contacto. Los servicios de rescate hallan una de las dos cajas negras.

El día comienza con la noticia de que uno de los tripulantes salió de la cabina antes del accidente y ya no pudo volver a entrar. En la grabación de la caja negra se le oye, desde fuera, golpear la puerta. Horas después, el fiscal del caso en Francia, Brice Robin, confirma la tesis y revela que quien salió fue el piloto y que el copiloto, Andreas Lubitz, de 27 años, se quedó solo a los mandos. Respiraba normalmente, por lo que se descarta el desmayo. Su conclusión es contundente: activó el descenso por razones desconocidas pero “con la voluntad de destruir el avión”. Lufthansa revela que Lubitz interrumpió su formación durante unos meses, pero no aclara por qué.

La Fiscalía de Düsseldorf confirma las sospechas de que el copiloto estaba en tratamiento. Y aporta un dato fundamental: estaba de baja por enfermedad. Pero rompió en pedazos la baja y se subió a la cabina del Airbus ocultando a su compañía esta circunstancia. El comunicado de la fiscalía no especifica la causa, pero medios alemanes como Der Spiegel aseguran que padecía “una enfermedad psiquiátrica”. El Bild añade que ya estuvo bajo tratamiento por “un episodio de depresión severa” y que ese fue el motivo por el que interrumpió su aprendizaje en la escuela de pilotos de Lufthansa.

Andreas Lubitz no dejó nota de despedida y lo más cerca que se va a estar de conocer sus motivos son las declaraciones de sus allegados y la revelación de los problemas que le acosaban. Además de su salud mental, sufría problemas de visión, por lo que se enfrentaba a perder su licencia en junio. “Lo hizo porque se dio cuenta de que sus problemas de salud impedirían su gran sueño, que era ser capitán de vuelos de larga distancia en Lufthansa”, declara una exnovia. Mientras, se publica la transcripción de la caja negra. "Por Dios, abre la maldita puerta", grita el piloto.

La Fiscalía de Düsseldorf revela que Andreas Lubitz recibió tratamiento "por tendencias suicidas durante un largo periodo de tiempo varios años antes de obtener su licencia". Sin embargo, desde que logró su permiso, los médicos que visitó no detectaron “ni tendencias suicidas ni agresividad contra terceras personas”. Tampoco vio ese peligro para sí mismo y para los demás el psiquiatra que le firmó una baja que iba del 16 al 29 de marzo. Lufthansa insiste en que la compañía nunca supo nada sobre el estado de salud del copiloto que acababan de contratar.

Andreas Lubitz envió en 2009 un correo electrónico a la escuela de pilotos de Lufthansa en la que le informaba de que había padecido un “episodio de depresión grave”. Tras tomarse un descanso, aportó este dato como parte de la documentación para continuar con su formación. Recibió la confirmación médica de que era apto para volar y fue contratado por Germanwings en septiembre de 2013. Hasta ahora, la aerolínea había sostenido que no conocía los problemas médicos de Lubitz, porque la información médica es confidencial, y que ellos solo saben si la Oficina Federal de Aviación alemana considera aptos o no a los candidatos. La compañía remite esta "documentación adicional" sobre el historial médico y formativo del copiloto a la Fiscalía de Düsseldorf.

La fiscalía de Düsseldorf revela que entre el 16 y el 23 de marzo, Andreas Lubitzse dedicó a buscar información relacionada con tratamientos médicos, con todas las formas de suicidio y los medios para llevarlo a cabo y detalles sobre la puerta de la cabina y sus mecanismos de seguridad. La segunda caja del avión confirma una acción voluntaria del copiloto: recurrió al piloto automático y lo modificó manualmente varias veces para aumentar la velocidad del aparato. Mientras tanto, hay un intenso debate en Alemania sobre los límites del secreto médico y cómo evitar que la tragedia vuelva a repetirse.

Fuente: https://elpais.com/internacional/2015/04/23/actualidad/1429779550_951501.html

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